En un escenario cada vez más marcado por las percepciones de los potenciales clientes sobre las marcas y los beneficios cualitativos de los bienes en el mercado, el análisis de los intangibles se convierte en primordial para cuantificar el valor real de los bienes en cada transacción.

 

Los intangibles son activos de una empresa que no pueden ser tocados o percibidos materialmente, pero que poseen la capacidad de generar rentas futuras por encima (o por debajo) del valor tangible de un bien. Sin embargo, esta característica de naturaleza intangible tiene sus contras, y son principalmente las dificultades que se generan para calcular su verdadero valor ya que dependen principalmente de conceptos subjetivos de apreciación por cada potencial cliente, que percibe con mayor o menor grado su influencia.

 

Ejemplos de activos intangibles son las marcas registradas, las cuales por el simple hecho de representar a un producto o serie de productos ante el mundo aportan un valor al bien y lo hacen más requerido, con lo cual aumentan su precio. No obstante, los beneficios que puede aportar este activo intangible, es necesario manejarlo con mucho cuidado ya que el valor agregado no es gratuito. Lo que suelen hacer las firmas es concentrar la posesión de los activos intangibles en una empresa del grupo o en los accionistas y “alquilar” y cobrar regalías por el uso de ellos. Esta situación no tendría nada de extraña si la marca agregara verdaderamente un valor a los bienes comercializados bajo la misma y si la tasa asignada a las regalías fuera a un precio de mercado de acuerdo a las funciones que desempeña cada agente involucrado.

Un escenario relevante a esta discusión se suscitó con el caso Nike. Resumiendo el tema, Nike poseía 4 empresas en los Países Bajos, dos de ellas se dedicaban a la comercialización de los productos Nike y Converse por toda Europa, así como la difusión de la publicidad, desarrollo y promoción de la marca, contando con más de 1,000 empleados para ello. Las otras dos empresas eran poseedoras de las marcas Nike y Converse y cobraban regalías por su utilización a las comercializadoras. Es necesario decir también, que estas empresas tenían un régimen especial de tributación (Entidades Transparentes) por lo que no tributaban en el país donde eran residentes. La figura era de esta manera: las empresas comercializadoras de Nike y Converse transaban sus productos por toda Europa por los cuales obtenían sus ingresos, de ellos descontaban el pago de regalías y lo que quedaba en utilidad, era tributado el fisco de los Países Bajos. Por otro lado, las empresas que no tributaban se llevaban el grueso de las ventas por el concepto de regalías.

 

La discusión aquí es determinar si corresponde este pago a las entidades transparentes o es solo una forma de desviar los ingresos con el fin de no tributar. Los pagos de regalías entre vinculado deben ser determinados siempre a valor de mercado; es decir, buscar el precio que correspondería si este pago se diera entre terceros independientes. Asimismo, se deben considerar las funciones que realiza cada agente involucrado en la transacción, no solo es cuestión de poseer la marca y cobrar por ella, se debe determinar fielmente que el que recibe las regalías desempeña las funciones necesarias para mantener a la marca con una valoración positiva por parte de los potenciales consumidores. Si esto no es lo que sucede, como en el caso Nike, se debe considerar en los contratos que se usan como comparables al momento de la evaluación de la tasa de regalías, a fin de encontrar un precio acorde a las funciones y riesgos que asume cada agente.

 

Los intangibles están de moda, su inclusión en los activos de una empresa son fuente de riqueza, no permita que esta desaparezca por no tomar en cuenta los conceptos económicos aquí mostrados. La evaluación concienzuda y pertinente es fundamental para evitar o, en todo caso, superar cualquier fiscalización por parte de la Autoridad Tributaria.

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